viernes, septiembre 16, 2005

UN LÍDER NO ES UN HAMPÓN

UN LÍDER NO ES UN HAMPÓN
Nicaragua últimamente ha sido noticia por su mala política, por sumir al pueblo en desdenes de interés político, interés de cuatro gatos. Se sigue empleando sistemas políticos precarios que han demostrado por años que son disfuncionales. En años, los señores diputados no se han ocupado en resolver los problemas que abruman al país; contrario a lo anterior, se han ido por la vía de favores o votos en el Parlamento para solucionarse la vida de sí y la del reo y expresidente Arnoldo Alemán; ¿En lo que va del año, cuántas leyes, acuerdo o proyectos se han aprobado a favor del pueblo? Es lamentable escuchar las declaraciones, un tanto irónicas y amenazantes, del jefe de la bancada liberal en la Asamblea Nacional, Enrique Quiñónez, decir que se está jugando al ping pong con su líder, el reo Arnoldo Alemán (La Prensa 07/09/05). ¿No es acaso con el pueblo nicaragüense con quien están jugando al ping pong los legisladores, magistrados, Ortega y Alemán? ¿Fue electo el señor Quiñónez para defender y trabajar por la patria o para Alemán? Hace muchos años Nicaragua no tiene un líder. Le recuerdo al señor Quiñónez que líder fue la madre Teresa de Calcuta, Sandino, Carlos Fonseca y Rafaela Herrera. Un verdadero líder debe cultivar el carácter, los buenos hábitos y la conducta, si está dispuesto a servir a un pueblo; un líder tiene temple en su carácter y éste tiene que ver primeramente con sus convicciones. Una persona a la cual se le ha comprobado desmantelar los bienes de un empobrecido país, además del lavado de dinero que se le acusa en EE.UU. jamás puede llamársele líder. No le cabría en la cabeza ni al más indocto llamar líder a una persona de esta índole, más aún cuando por el bien de esta persona, se condiciona el bienestar de un país. Me parece retrógrado. ¿Será que nuestros políticos no piensan con la cabeza? El futuro de Nicaragua está en sus manos, ay de ustedes si la historia los señala más adelante.

EL PODER DE LOS NO PODEROSOS

Por Borja Ventura Periodista Digital
Miércoles, 28 de septiembre 2005 Tomando una definición de "poder" se podría comprender como la capacidad de controlar determinadas cosas; "como valor en si mismo, como fuente de pautas o dirección", según el artículo de Frank Bracho en Voltairenet. Políticamente hablando, el poder es la condición para decidir cómo se mueve nuestro mundo hoy en día. De ahí la distinción entre poderosos y no poderosos, entre quienes deciden y quienes acatan (o no) tales decisiones. No obstante, según el artículo de Bracho, un cambio en los movimientos sociales contemporáneos está llevando a los más desfavorecidos a buscar nuevos modos de tomar posiciones sin necesidad de ocupar tal poder. La contestaria –y a primera vista desconcertante- consigna de “Cambiar al mundo sin tomar el Poder” ha venido ganando adeptos en forma creciente. Particularmente en una nueva generación de movimientos sociales. ”No debemos querer conquistar al mundo si no hacer un mundo nuevo” proclaman los zapatistas.. Hoy la lucha no es de un clase contra otra sino de toda una sociedad contra un modelo. Puede que este supuesto sera sencillamente un planteamiento utópico más. O puede que la eliminación de la lucha por el poder pueda conllevar una búsqueda de protagonismo de los más desfavorecidos de una manera no violenta.

jueves, septiembre 15, 2005

PENA JUDICIAL

Señores diputados si son capaces de garantizar un estado de derecho, no lo condicionen por el bien de una persona. Sea cual sea su tendencia ideológica, si quieren preservar un estado de derecho, tal y como lo pregonan, lo primero por lo que deben de afanarse es por hacer prevalecer la justicia.
Declaraciones amenazante como esta que cito textualmente coartan y oprimen la decisión del pueblo: “Quizás a lo mejor así ilumine al presidente (Bolaños), de que nosotros no estamos jugando que de alguna manera tenemos que buscar el entendimiento y la única manera en que esta bancada se verá motivada es que se respete el Estado de Derecho y eso pasa porque se respete una sentencia a favor del doctor Arnoldo Alemán”, dijo Quiñónez (La Prensa 07/09/05). El pueblo no es ignorante, conoce de sus pretensiones. Son tan malos políticos que la avaricia deja entrever el descalabro de sus frases; recuerden, están en la mira internacional y lo que provocan es pena. Cuando presionan a un Presidente con el que la mayoría del pueblo está a favor, están presionando a los ciudadanos (un 74,7 % de los nicaragüenses están contra la libertad provisional del expresidente Alemán), para el Poder Judicial la opinión del pueblo acaso es jocote o mamón. No se puede gobernar bajo amenazas que sumergen al país en caos, que visto desde el exterior, lo que vaticina es una inestabilidad tanto política como económica, ningún inversionista vendrá a Nicaragua a invertir si de paso se encuentra con está vergonzosa situación.
La Corte Suprema de Justicia debe darle mérito a su nombre, reafirmar la justicia nicaragüense, para ello en Nicaragua abundan pillos sueltos, la historia los ha señalado y hasta ahora no se ha hecho nada. ¿Tendrá que llegar otra “Navidad roja” u otro pillo de más espuelas para que el Sistema Judicial se pellizque? Si se comprobó que los señores magistrados, ligados a Alemán, ordenaron que éste quedara libre, es evidente que existe un favoritismo y visto desde esta óptica son también corruptos, debe juzgárseles por favoristimo político. El señor presidente no ha hecho mal señalamiento ha dicho lo que está a la vista del pueblo nicaragüense y del mundo. La falta de táctica se mide en su maldad por hacerle daño a la justicia nicaragüense.
De cumplirse la resolución se cumplirá la popular frase que dice que la justicia a veces es ciega, yo agregaría que en Nicaragua también es interesada además de coja. ¿Por qué este accionar tan repentino de la Corte Suprema de Justicia? ¿Por qué no actúan tan deprisa contra las desapariciones, torturas y los asesinatos respaldados y cometidos durante el gobierno de Daniel Ortega? A Ortega y sus colaboradores, quienes muy impetuosos deambulan por doquier, nunca los escuché públicamente pedirle perdón al pueblo nicaragüense. Lo que ocurre en la actualidad no es coincidencia, es el proceder de un sistema judicial –tal y como sentenció el señor presidente- corrupto; desde el ángulo que se vea, lo es. En el problema de Nicaragua, se discute un contrariedad de legitimidad constitucional, la consideración debe ser, en todo momento, que la decisión electoral, por la cual el pueblo nicaragüense eligió al presidente Bolaños, incluida su legitimidad inherente, no puede ser desconocida por el Parlamento si no existen causales reconocidas y claras. El evidente divorcio entre los intereses de la población y los intereses de los señores diputados es otro motivo para no aceptar la resolución.
La Comunidad democrática Internacional debe unirse a la democracia institucional de Nicaragua ya que la tardanza en el resguardo de las instituciones democráticas suelen causar daños irremediables. El Consejo Permanente debe tomar parte en el asunto, se lo pida o no el presidente Bolaños, tal y como lo establece el artículo 20 de la Carta de la OEA en concordancia con la Carta democrática en la declaratoria de Québec.
Nicaragua no puede, ni debe darse el lujo de sabotear la democracia –aunque claro esté que son dos bellacos los que tienen secuestrado al Poder Legislativo y Judicial para tratar de agravar la situación política del país – sería nefasto para Nicaragua. En ese sentido, el pueblo nicaragüense debe reaccionar de inmediato.
Confío en que todavía hay personas prestas al servicio del país, que tratarán de buscar una salida mucho más inteligente al caos político que impera en Nicaragua. Confío en que el pueblo nicaragüense diga NO al abuso superpuesto por el pacto bipartita, Ortega y Alemán no son más que el poder decisivo que tienen los más de 5.359.759 millones de nicaragüense, hastiados por años de mala inercia política. La situación que sucede en la actualidad, debe servir de lección a los ciudadanos para que en los próximos comicios electorales se derrote a los saboteadores de nuestra democracia que tanto nos costó.

viernes, septiembre 02, 2005

Sobre el Editor

Periodista independiente, graduado de la Universidad Internacional de las Américas (San José, Costa Rica). Ha trabajado en televisión, radio y prensa escrita. Tiene experiencia en Imagen y Relaciones Públicas. En la actualidad, escribe para Bolsa de Noticias, e informa para CDNN (Canal de Noticias de Nicaragua). Es el asesor de comunicación de la Asociación Binacional y coordinador del Proyecto Canal Central para Costa Rica, a cargo del reconocido artista Catalán Antoni Abad.

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