sábado, octubre 07, 2006

El peor enemigo de Daniel Ortega

He aquí un completo análisis de la escritora nicaragüense Gioconda Belli sobre la actitud de Daniel Ortega, candidato a la presidencia de Nicaragua. Muy acertada la crítica. Ya no se puede seguir con el mismo juego. Lo mejor que puede hacer Daniel Ortega es desistir en gobernar nuevamente Nicaragua y dejar en paz al país. Espero que esta vez el pueblo nicaragüense sepa elegir.

Gioconda Belli

El peor enemigo de Daniel Ortega se llama Daniel Ortega. Por eso sus asesores, hasta su esposa, lo han mantenido callado. Por eso es que no participa, ni participará, en ningún foro público, abierto, en estas elecciones. Por eso es que sus apariciones públicas están siendo muy controladas, circunscritas a reuniones donde se encuentra en ambientes favorables y donde no tiene ni que defender sus propuestas, ni verse expuesto a críticas que lo harían estallar, perder la compostura y retornar al discurso confrontativo, que es su lenguaje natural.

Daniel Ortega es un candidato que camina en el filo de una navaja. Él lo sabe. Su discurso conciliador es tan anti-natura para él que no puede confiarse en poder manejarlo de manera espontánea. Por eso todas sus apariciones han sido calculadas, han sido coreografías que pretenden mostrarlo "redimido". Pero las señales de su discurso habitual están por todas partes. Basta rascar un poco y aparece de nuevo el Daniel Ortega que nunca ha dejado de ser.

Sus argumentos recientes sobre el debate en CNN, por ejemplo, son justamente una demostración de su corta visión política, de su paranoia y de su tendencia a presentar como grandes conspiraciones externas todo aquello que lo obliga a jugar con las reglas del juego usuales en procesos democráticos. Obviamente que la cadena CNN, al promover un debate de este tipo, impone ciertas reglas. Así sucede en todas partes del mundo en este tipo de cosas.

Cuando Daniel Ortega dice que estas cosas se "negocian", está hablando desde una experiencia de presidente, no de candidato. Efectivamente, las entrevistas y comparecencias de jefes de Estado son sujeto de negociación con las empresas televisivas. El entrevistado puede imponer sus limitaciones, decir que tal o cual tema no será abordado, pero ése no es el caso en un debate de candidatos presidenciales. Los candidatos quieren acceso a los votantes, y el medio se los brinda siempre y cuando, por un lado, pueda sacarle provecho comercial y asegurarse un buen rating y por otro, siempre que pueda asegurarse que el debate no se le saldrá de las manos y no podrá ser utilizado por algún candidato avezado para obtener una ventaja desproporcionada a su favor.

El periodismo de CNN, que es un periodismo que se precia de una relativa "objetividad", procura en este tipo de eventos mantener ciertas condiciones que garanticen que cada participante tenga igualdad de oportunidades frente a su contrincante.

La posibilidad de negociación de los participantes, en este caso, no tiene la flexibilidad ni el músculo que puede poseer alguien que está en el poder. Pero claro, el argumento de Ortega de que CNN "impuso" sus reglas es, como muchos de los suyos, demagógico y destinado a confundir a quienes piensen que es "deber" de un medio de comunicación internacional adaptarse a las reglas de un país. Eso, por supuesto, es una falacia. El poder precisamente de los medios de comunicación reside en no adaptarse, en cuestionar, en tratar de sacar a los personajes públicos de su área de comodidad para que puedan ser vistos de una manera más realista por la audiencia. Que CNN auspiciara un debate en Nicaragua fue una buena oportunidad, en términos periodísticos, para que los candidatos se expusieran y exhibieran sus identidades, sus personalidades. Obviamente que Daniel Ortega no tiene ningún interés en exponerse. Al contrario, si hay algo que ha sido evidente en esta campaña electoral es el mandato que tiene de guardar silencio, de no desplegar su acostumbrada verborrea cansina y llena de clichés demagógicos, para evitar que el Daniel Ortega real afecte la imagen del Daniel Ortega ficticio que el mercadeo político de su partido está queriendo venderle a la gente.

Para muestra un botón

Para quien dude de esta realidad, le ofrezco una muestra: el mismo día que los otros candidatos se sometían a las preguntas (desconocidas de antemano por ellos) de los periodistas asignados por CNN, Daniel Ortega sostenía un foro con jóvenes ambientalistas, donde él, por supuesto, tenía la sartén por el mango y decidía qué hablaba y qué callaba (seguro que no habló allí de las concesiones madereras en que está involucrado su hermano y otros empresarios afines a su partido que están convirtiendo al país en un desierto). En este foro Ortega habló de que disolvería el Conpes, por un lado, y por otro, pondría a funcionar "Asambleas de Poder Ciudadano", que tomarían en los territorios las decisiones que luego implementarán los alcaldes.

Lo que no dijo ni dirá, por supuesto, Ortega es quién elegirá a los integrantes de estas asambleas. En el esquema de poder que más de una vez él ha insinuado como su opción para Nicaragua, esos organismos de poder que él se saca de la manga cada vez que abre la boca no son producto de la elección popular. Por el contrario, el ejercicio de las personas electas popularmente pasaría a estar sometido a organismos como estas asambleas. O sea a organismos creados arbitrariamente desde el Ejecutivo, que controlarían a los alcaldes y Concejo, que son quienes tienen, por derecho y por vía de la voluntad popular, la autoridad designada. Igual que los CDS de antaño, estas asambleas garantizarían a su partido el control férreo sobre presupuestos, proyectos y decisiones en un esquema que sería un atropello a la democracia y una garantía populista para el poder omnímodo que intenta ejercer Daniel Ortega. Él lo dijo, él definió las prerrogativas de estas asambleas. No sé por qué ningún periodista ha ahondado en esta propuesta que, de hecho, demuestra las intenciones poco democráticas de este candidato si llegara a ganar las elecciones.

Es de notar también su consistente rechazo a la observación de organismos internacionales. En sus pocas alocuciones públicas ha arremetido contra los mismos organismos que, en el pasado, él favoreciera como árbitros imparciales de nuestro proceso electoral. O sea que lo que antes fue bueno, ahora que él tiene el poder electoral comiendo de su mano, se convierte en indeseable, pues los observadores nacionales e internacionales pasan a ser los más obvios testigos de cualesquiera que sean las manipulaciones que su partido, con la complicidad de los liberales, tenga entre manos para asegurar su triunfo en las elecciones. La observación electoral fue invocada en nuestro país, inicialmente, por Daniel Ortega, ¿por qué entonces se le hace tan amenazante ahora?

Por último, vale decir que su autocensura también se ha extendido a la censura de algunos de los argumentos más de peso que existen en su contra. Me refiero específicamente al caso de las amenazas de que fue objeto el Canal 10 si es que se atrevía a transmitir la entrevista que Zoilamérica Narváez, la hijastra de Ortega, brindó a Univision y donde ésta volvía a sacar a colación el abuso sexual de que fue objeto porparte de Ortega cuando aún era una niña y durante su adolescencia y más allá.

Daniel Ortega no tendría que haber usado las acciones que el FSLN tiene en el Canal 10, ni el temor que inspira su estructura en más de alguno, para evitar la transmisión de la entrevista de Zoilamérica. El caso de ella es público, y mientras él viva lo perseguirá. Mal hace entonces en evadirlo y peor aún en violentar la libertad de prensa. Su reacción ante la posible transmisión de esta entrevista otra vez lo coloca como el hombre que se oculta de sí mismo, de sus acciones, aunque para hacerlo tenga que recurrir a métodos autoritarios tales como la censura.

Lo cierto es que las acusaciones de Zoilamérica son muy serias, y sólo en un país machista y acostumbrado a la enfermedad del olvido es concebible incluso que alguien, reformado o no, de un comportamiento de esta índole, pueda aspirar a ser presidente.Pero la mejor defensa del Daniel Ortega candidato parece ser esa de ocultarse de su peor enemigo --él mismo-- y mantener al hombre real callado para que el espejismo de una imagen ficticia suplante a su verdadero yo.

3 comentarios:

CHRISTIAM SOTOMAYOR dijo...

bUENO, FELICITACIONES, GUSTO TU ARTICULO.
NOS LEEMOS, SALUDOS DESDE EL PERU

julia dijo...

Hola Elvis...ves? no nos fue tan bien..pero bueno seguimos en la lucha...
un abrazo solidario!

Denis González dijo...

Ortega es demagogo, autoritario y se deja dominar por su esposa Murillo. Esperemos que no hunda de nuevo a Nicaragua.

 
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