domingo, octubre 01, 2006

Pesadilla y realidad en Darfur-Sudán

Denunciemos semejante brutalidad

Por Jonathan Gurwitz

La ONU se ha referido al tema como la peor crisis humanitaria en todo el mundo. La delegación de Estados Unidos ante la Comisión de Naciones Unidas por los Derechos Humanos dijo que era "el ejemplo más flagrante de abuso a los derechos humanos en el mundo". El Premio Nobel Elie Weisel, sobreviviente del Holocausto, se refirió a este lugar como "la capital del sufrimiento". Y Nicholas Kristof, columnista del New York Times , caracterizó lo que allí sucede como un "genocidio en cámara lenta".

Todos ellos aludían así a la región de Darfur, en Sudán, donde el mundo ha tenido más de tres años para contemplar la brutal campaña de limpieza étnica. A este compendio, el jefe del área humanitaria de la ONU, Jan Egeland, le agregó: "En Darfur, todas nuestras pesadillas se han convertido en realidad".

Bajo la somnolienta mirada de líderes mundiales, el gobierno sudanés ha perpetrado enormes crímenes contra la Humanidad. En 2004, la ONU hizo el recuento de una típica ofensiva de violaciones y saqueo en Tawila, en el norte de Darfur: "Treinta aldeas fueron quemadas, más de 200 personas asesinadas y más de 200 niñas y mujeres violadas, algunas por hasta 14 atacantes y frente a sus padres, quienes luego fueron asesinados. Otras 150 mujeres y 200 niños fueron secuestrados".

También Amnistía Internacional ha documentado el odio de inspiración étnica que está detrás de la campaña de violencia ###### y aniquilación.

Una sobreviviente de uno de esos ataques en Disa, en el oeste de Darfur, proporcionó un relato repetido incontables veces por otras mujeres: "Los atacantes me secuestraron; todos iban uniformados. Tomaron a docenas de otras jóvenes y nos hicieron caminar durante tres horas. A lo largo del día, éramos golpeadas y nos decían una y otra vez: ´Tú, mujer negra, nosotros te vamos a exterminar; no tienes dios. Por la noche, nos violaban varias veces".

Hombres y niños, cuando no son asesinados de manera sumaria, a menudo son castrados y abandonados a morir desangrados. Y la pervertida lógica de los desolados campos, con 2,5 millones de refugiados, es que es preferible que mujeres indefensas se aventuren a salir en busca de leña. "Optamos por correr el riesgo de ser violadas en vez de permitir que los hombres sean asesinados". Tal el testimonio de una mujer del campamento As Salaam, en el norte de Darfur.

Partidarios e ideólogos han promovido cargos por crímenes contra de la Humanidad, crímenes de guerra, genocidio y limpieza étnica con tanta imprudencia y tanto abandono que han disimulado el horror específico de lo que sucede en Darfur detrás de burdas falsificaciones en Afganistán, Guantánamo, Abu Ghraib, Cisjordania y el Líbano. De hecho, uno de los aspectos más pasmosos y reveladores en términos morales respecto de Darfur es que muchísima gente, así como ciertos grupos que dicen cuidar al extraño, a los desposeídos y a los oprimidos, particularmente en el mundo islámico, hasta ahora han mantenido un silencio total respecto de la matanza de negros y de fe musulmana en Darfur, unos 400.000 hasta la fecha.

La región de Darfur, según ha observado el filósofo francés Bernard-Henri Lévy, viola los elementos distintivos del discurso académico e intelectual de Occidente. La carnicería allí no es atribuible al colonialismo europeo, al imperialismo estadounidense, al triunfalismo cristiano, a integrantes de la supremacía blanca o al sionismo israelí. En Darfur, son árabes musulmanes masacrando a negros musulmanes.

Desde 2003, una variedad de Adolf Eichmann facilitaron las acciones de los carniceros en Khartum: burócratas chinos que buscan petróleo, plutócratas rusos que venden armas, diplomáticos árabes que promueven solidaridad, autócratas africanos que protegen la soberanía y defensores de la paz que callan.

Ahora que los observadores de la Unión Africana están preparados para marcharse de Darfur y que el gobierno sudanés obstruye la creación de una fuerza de paz, la pesadilla del exterminio está lista para ser realidad. La esperanza está huyendo con un poco de ayuda de los amigos de Khartum.

1 comentarios:

Daniela Bollet dijo...

Que desastre. Sí, efectivamente hay que denunciar tal brutalidad.

 
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